Crónica del viaje a la Laguna de Tamiahua y la Laguna de Pueblo Viejo, Veracruz.
Junio 16 y 17 de 2007.
Todo comenzó con cierto dramatismo el viernes pasado; desde la tarde no teníamos la certidumbre de que la excursión fuera a realizarse, mientras algunos partíamos de Michoacán, en Xalapa se deliberaba sobre la realización o cancelación de la salida por falta de quórum.
Horas más tarde aún prevalecía la duda, antes de la medianoche Carlos y yo tomamos un autobús con rumbo a Tamiahua, Veracruz, lugar propuesto para el encuentro con los observadores de aves procedentes de Xalapa.
Llegamos en la mañana al pequeño pueblo veracruzano, ubicado en el extremo sur de la laguna del mismo nombre, mientras desayunábamos nuestros amigos jalapeños nos informaron de su salida y un cambio de planes, en lugar de ir a Tamiahua, se dirigirían a Tampico Alto, localizado en la punta norte de la laguna, por lo que nos citaron en Naranjos, pueblo que atraviesa la carretera Tuxpan-Tampico. Tomamos un taxi y llegamos al punto de reunión en la estación del ADO, esperamos allí un rato hasta que llegaron los de Xalapa: Robert, Doriam, Andreia, Francisco y Brita.
En Naranjos aprovechamos para tomar un bocado, en tanto les mostramos a nuestros amigos el libro "Aves comunes de la ciudad de México" de Gerardo del Olmo, artista plástico y ornitófilo que en esta obra, además de declarar su amor por las aves, presenta ilustraciones de las especies más
comunes y representativas de la transformada cuenca de México. (si les interesa este libro, chequen:
www.brujademonte.com
Contentos por el encuentro -y con el número justo de asientos disponibles en la camioneta continuamos rumbo a Tampico Alto, Veracruz, al parecer uno de los asentamientos originales de la ciudad de Tampico que tuvo que cambiarse al menos un par de veces debido a las incursiones de los piratas. En el camino Robert nos platicó varias cosas, entre ellas recomendó el libro
"Kingbird Highway" escrito por Kenn Kaufman (el autor de una de las guías que utilizamos en las salidas) y que trata sobre una competencia que sostuvo cuando joven con otro observador de aves para obtener el record del mayor número de especies observadas en un año, una lectura imprescindible para el fanático del "birding".
Finalmente llegamos a Tampico Alto, Veracruz; ya nos esperaba Don Licho, pescador de la laguna de Tamiahua, para llevarnos en su bote hasta unos islotes de roca y arena donde anidan algunas aves. Después de unos minutos de navegar rodeados por manglares, en el trayecto vimos un "osprey" (Pandion haliaetus) que al parecer llevaba una presa entre sus garras, también vimos cormoranes (Phalacrocorax brasilianus), algunos de ellos en su conocida postura de "secado de alas", el hermoso "american oystercatcher" (Haematopus palliatus) y a lo lejos las fragatas (Fregata magnificens).
Nos detuvimos en una pequeña prominencia de grava que destacaba por arriba de la superficie, sitio de anidación de algunas especies como el "Black Skimmer" o "rayador" (Rynchops niger), cuyos individuos machos y hembras son muy difíciles de distinguir; vimos como empollaban sus huevos y al acercarnos un poco desplegaban un comportamiento ruidoso y agresivo, así como se colocaban en el suelo en una posición que según Robert nos explicó es para fingir que están lastimados y distraer la atención del nido.
También pudimos ver huevos y polluelos de la gaviota de cabeza negra o risueña, "laughing gull" (Larus atricilla), los más expertos pueden identificar que las puntas de sus alas son más negras que las de la gaviota de Franklin que es muy similar y pertenece al mismo género.
En otro pequeño islote formado por grava y conchas de ostión (ya hacía hambre) vimos a los Sternidae, empezando por el "Royal tern" (Thalasseus maxima) y el más pequeño de los animales de este grupo, el "Least tern"(Sternula antillarum), también vimos nidos aquí, una escena interesante fue ver a un par de "rayadores" picoteando a un polluelo de gaviota de cabeza negra que en su exploración se había internado en su territorio; al final, una parvada de "Least" pareció darnos la despedida mientras nos íbamos de regreso al embarcadero.
La cena fue deliciosa, en la "casa de Sarita", frente a la laguna en el atardecer; nos hospedamos en el Hotel "El Paraìso", cerca del entronque con la carretera Tampico-Tuxpan.
A la mañana siguiente nos paramos temprano para "pajarear" por los alrededores, la breve caminata fue muy fructífera, vimos, entre otras cosas, al "Oriol de Altamira" (Icterus gularis) y tuvimos la suerte de ver, aunque fuera de una manera casi fantasmal a una pareja de cardenales (Cardinalis cardinalis), distinguiendo por la intensidad de sus colores al macho de  la hembra. Siguiendo un ducto de Pemex nos encontramos con una "garza tigre", que todos admiraron y que por desgracia no pude ver pues cuando me tocó mi turno en el telescopio emprendió el vuelo, por eso les pido a quienes si la vieron que coloquen el nombre científico correspondiente. De regreso al hotel vimos al llamado "tortilla con chile" (Sturnella magna), llamado también "eastern meadowlark" y que al parecer está profundamente relacionado con el "western meadowlark" (Sturnella neglecta); por un lado a Brita, Carlos y a mi nos pareció que su vientre no era tan amarillo como lo ilustran en las guìas, aunque puede ser una cuestión de apreciación o la incidencia de la luz solar en ese momento; por otro creo que ese par de especies representan un buen ejemplo de especiación y es muy probable que algunos biólogos los hayan tomado como modelo de estudio.
Regresamos al hotel por nuestras cosas, nos tuvimos que deshacer de un perrito perdido en busca de hogar y buscamos donde desayunar, ya habíamos elegido un lugar al parecer agradable cuando un sonido familiar nos hizo reparar en una enorme jaula donde se encontraba una guacamaya azul (Ara ararauna), repuestos de la desagradable sorpresa decidimos que no sería congruente con nuestra filosofía apoyar a ningún comercio donde se promuevan conductas atávicas como mantener en cautiverio especies animales salvajes.
Desayunamos en un restaurante unos metros adelante, al terminar manejamos rumbo a Mata de Chavez, una pequeña comunidad de pescadores a orillas de la laguna de Pueblo Viejo que se comunica con el río Pánuco. Unos metros antes de llegar a la localidad, ubicamos un nido de "águila caminera" o"Roadside Hawk" (Buteo magnirostris), en el nido había un par de crías, una grande y bien alimentada que voló hacia otro árbol más lejano al vernos, la otra cría, más débil, todavía con plumaje de polluelo, parecía indiferente o impotente ante nuestra presencia, en menos de un minuto apareció uno de los padres amenazante ante los invasores, como no es nuestra intención molestar a las aves, nos retiramos, no sin antes tomar buenas fotografías de esta impresionante escena.
En el embarcadero conocimos a Don Lázaro, quien nos condujo por las salobres y tranquilas aguas de la laguna, al empezar el viaje caía una leve llovizna; en un pequeño banco de arena encontramos cormoranes y "terns", éstos últimos posaron como si estuvieran en una clase de ornitología, de modo que a la vista y de perfil se encontraban el "Royal Tern", el "Least tern" y el "Caspian Tern" (Hydroprogne caspia) que es el de talla más grande de este grupo y que se distingue del Royal por tener más negras las puntas de las alas.
Las nubes se disiparon y comenzó a calar un poco el Sol, la lancha iba un poco lenta debido al peso y a la baja profundidad de la laguna (con un remo, Don Lázaro tocaba el fondo), así que con lentitud y paciencia nos dirigimos a tres islotes que se ubican en la laguna, en el camino veíamos a lo lejos los puertos y el puente de Tampico, Tamaulipas, al otro lado del Pánuco.
La primera de las islas estaba colonizada por cientos, quizá miles, de cormoranes, anidados en los árboles, en sus nidos, burdamente entretejidos, vimos crías, generalmente en números de 2 hasta 4, las aves hicieron mayor alharaca de la acostumbrada al vernos y al desembarcar comenzaron a arrojarnos sus deyecciones, la pequeña isla se encontraba cubierta de ellos, en unos instantes los mosquitos comenzaron a hostilizarnos, por allí Robert detectó un enjambre de abejas, rápidamente nos subimos a la lancha para salir de la "favela" del cormorán donde al parecer no éramos bienvenidos.
En la segunda de las islas, pletórica de manglar (Rizophora mangle),  escuchamos, y algunos vieron, al "chipe" (Dendroica petechia); por allí aparecía de vez en cuando una fragata, o alguna "garcita chapulinera" (Bubulcus ibis) pero el número de individuos y la diversidad de especies no parecían satisfacer nuestras expectativas, al menos para lo que habíamos recorrido, primero en auto y luego en bote; faltaba una de las islas, de pronto apareció por uno de los flancos de la lancha una "espátula" o "flamenco con pico de cucharón" (Platalea ajaja), gritamos emocionados al verlo, Don Lázaro con enorme naturalidad y como pensando "no se emocionen", nos dijo que había muchos más en la tercera isla.
Mientras nos acercábamos a ese promisorio lugar el Sol arreciaba, finalmente llegamos a la anhelada isla y lo que vimos en ella rebasó nuestra capacidad de asombro -y supongo que a estas alturas observadores como Robert son difíciles de sorprender-, ni siquiera sé por cual empezar, quizá por las espátulas cuyas tonalidades rosáceas son hermosas, en una rama vimos un nido con una "espatulita" protegida por el adulto; de garzas, ubicamos la nocturna (Nycticorax nycticorax) y la "tricolor" (Egretta tricolor) con sus bellos colores. Al parecer las más numerosas eran las fragatas, en una parte de la isla vimos cientos en sus diversos estadíos, pudiendo identificar, guía en mano, machos, hembras y juveniles, incluso pudimos ver a algunos de los machos con su despliegue de cortejo característico con su garganta roja espectacularmente hinchada.
Estuvimos absortos observando las aves, eran miles y en todos sus estadíos, aunque el Sol quemaba a plomo, no nos importaba, Don Lázaro preguntaba si seguiamos o retrocediamos, apagaba el motor y llevaba la lancha a remo para no perturbar a las aves. Nos despedimos con gran alegría de aquella isla, contentos por lo que habíamos visto y que estuviese tan lejos de la mano destructora de los hombres, un pequeño paraíso a la vista del gran puerto pero perdida en la vastedad de la laguna.
De regreso al embarcadero una espátula pareció acompañarnos, nos despedimos de los pescadores y emprendimos quemados pero satisfechos el viaje de regreso a casa, tras un par de horas de camino, y un avistamiento rápido de un "caracara" (Caracara cheriway), nos despedimos en Tuxpan para tomar nuestro autobús a la antigua ciudad de la esperanza, deseando que nuestros amigos xalapeños llegaran con bien a la capital veracruzana.
Esta es solo una crónica de algunas de las especies que vimos y las experiencias que tuvimos, el listado completo de especies lo estaba realizando Andreia; mientras escribía este relato pensaba, como dice Doriam que "el COAX cumple" y vaya que lo hace con creces. Nos vemos en alguna de las siguientes salidas.

Francisco Luis Aviña.
P.D. Antes de regresar a Michoacán estuve un par de días en la ciudad de México, aproveché para ver la exposición fotográfica del COAX en Plaza Cuiculco, me emocioné mucho viendo las fotos del grupo en el centro comercial, siento que las personas que la estaban viendo en ese momento resultaban atraídas por la belleza de las mismas; ha sido una gran idea y esperamos que muy exitosa, felicitaciones al COAX por transmitir al mundo su pasión por las aves.
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